lunes, 27 de junio de 2011

Avance Cap.2

Hoy fui al instituto con Christian, casi llegamos tarde porque mi hermano se puso a fastidiarmPerdimos el bus de las ocho y diez y tuvimos que coger el de las 8:20, el trayecto es corto así que no tardamos nada. Me encantaría acercarme a Daniel, aunque él está genial con su novia, la que me cae fatal por cierto... No entiendo como puede ser tan guapa, tan popular y tan lista. Es simplemente perfecta.
Tampoco entiendo como es que repitió, si tiene una capacidad en las clases increíble... Supongo que ese será su secreto, el secreto de por qué repitió.
En cuanto a Daniel... No sé qué secreto ocultará, tiene aspecto del típico chico que es como un libro abierto; transparente como el agua.

     A 1ª hora me tocaba Arte, en esa clase sólo tenía a Elena, Daniel e Isabella... Vamos, todos los implicados en el tema. El profesor de Arte, que se llama Miguel, nos mandó como ejercicio pintar un bodegón que había puesto de modelo, encima de una mesa. A mí pintar se me da bien, pero sólo los paisajes, aún así lo intenté. Cuando el profesor no estaba mirando, Elena, que estaba pintando a mi lado, me escribió en el lienzo: "¿Cuándo piensas hablarle?". Entonces yo le miré con cara de "¿tenemos que hablar de esto justo ahora?", y ella asintió. Entonces le susurré al oído:
-Es que quiero halar con él, pero es que seme escabulle...
Entonces me llegó una gota de pintura roja, que me cayó en el cachete, alzé la cabeza y miré a todos los qe estaban a mi alrededor. Nada. Elena me susurró:
- Pues no sé... ¿Qué tal si aprovechas cuando vaya a coger las cosas para decirle al menos un "hola"?
- Ya, pero es que se me escapa... No me contesta y se va con su novia.
- Umm, un chico difícil... De verdad, ¿a ti te gustan los retos o algo?
Y nos empezamos a reír; el profesor se giró y nos mandó a callar.
Iba a contestarle, pero nos llegó a las dos un chorro de pintura verde. Ahí sí que me mosqueé un poco... Volví a mirar; Daniel e Isabella estaban pintando, uno al lado del otro y estaban hablando... Ella estaba seria, como si estuvieran enfadados los dos. Al lado de ellos habían dos chicos riéndose, mientras nos miraban "disimuladamente". Entonces sacudí mi pincel y les lancé unas gotas de pintura violeta. A uno le llegó a la barbilla, y al otro le llegó al cuello. Elena también lanzó un chorro de pintura violeta.
Sin darnos cuenta, empezamos una "batalla de pintura"; simuladamente nos tirábamos pintura. Al final acabamos perdidasde pintura y nuestros cuadros hechos un desastre.
De repente, oí unas risas de fondo, era Daniel que se estaba riendo divertido, mirándonos.
Sin tiempo a que me dejara decir una palabra a Elena, tocó el timbre.

  Luego teníamos Historia... Qué emoción... No es que odie la historia, es simplemente que me aburre un poco como lo explica la profesora. Se llama Eva, y sinceramente, a nadie de nuestra clase le cae bien, y dudo que a alguien del colegio. Dicen que es una divorciada, con un hijo de 30 años...Tampoco me interesa saber más.
No hicimos gran cosa en la clase, solo hablar de la conquista de los romanos a Francia... A veces con la historia veo que aunque hemos avanzado en la tecnología, el transporte y la medicina, veo que seguimos siendo tan incompetentes como para necesitar hacer saber que somos los más fuertes, los más listos o cualquier otro valor... Eso pasó, pasa y pasará siempre, pero eso solo logra fines que han acabado en guerras, peleas... etc. Por pura ambición.
Cuando llegó el descanso, fui a mi taquilla a la misma vez que Daniel, espero que no lo halla notado... Estaba cogiendo los libros de Biología e Inglés.
-Perdona, me alcanzas mi libro de Inglés?
-Ah, sí claro - entonces se agacha y coge mis libros, en un gesto, el olor de colonia me llega, vaya, parece ser de Hugo Boss... - Aquí lo tienes.
Entonces bajo al mundo real - Qué? Ah! Gracias.. -dios, parezco tonta...- Por cierto, me llamo Selene, soy nueva este año.
-Ya, he oído hablar de ti...
-Parece ser que compartimos taquilla, me lo han dicho hoy.
-Sí, bueno... Antes compartía con otro chico pero se tuvo que ir...
-¿Por qué se fue? - De repente veo que su rostro se le vuelve pálido, y entonces retiro la pregunta - Lo siento, eso ha estado fuera de lugar.
Entonces asiente distraídamente y se va. Isabella está al final del pasillo, entonces se ven y Daniel sigue de largo. Elena viene por detrás:

-Hoola! Ya he visto que has hablado con él... ¿y bien?
-Bueno...Se puede decir que al menos sabe mi nombre...y que comparto taquilla con él.
-No pasa nada, habrá más oportunidades. -Me coge del brazo y tira de mí hasta llevarme al patio-
-Eh! Para para... ¿qué pasa? ¿a dónde me llevas?
-A contarte un secreto.
Entonces empieza a correr, y su larga melena rubia deja un olor agradable... a vainilla, o eso creo. Salimos del recinto escolar, paro y le pregunto:
-Pero, ¿qué estamos haciendo?
-A ver, ayer te enseñé el instituto verdad? -Asiento- Pues hoy te voy a enseñar el pueblo, y de paso, contarte algunas cosas que debes de saber.
Con la última frase me quedo pensativa. Llegamos a una casa enorme, de color azul claro, muy claro.
-Mira, esta es mi casa -dice mientras entra a un garaje- Espera aquí vale?
Asiento. Como no soporto esperar, miro dentro de mis bolsillos, esperando encontrar algo, no sé el qué. Encuentro mi monedero, con un billete de 10 euros que me ha dado mi madre esta mañana, mi móvil en el bolsillo derecho, un papel con la contraseña de mi taquilla... Después de un rato, no muy largo, llega Elena con dos bicicletas.
-¿Pero que haces con eso? -riéndome.
-No has visto este sitio? Es ideal para ir en bicicleta, es super llano!
Supongo que lo habrá hecho porque no tenía muchas ganas de caminar, pero no se lo digo.
Cogemos las bicicletas y empezamos a pedalear, me lleva hasta la playa, e intenta hacerme un tour guiado por todo el pueblo. Es super bonito, no me había fijado hasta ahora... Los cafés y restaurantes al lado de la playa, el parque y la plaza en medio del pueblo...Me parece todo sacado de un cuento de hadas.
Ella va diciendome algunas cosas... Pero yo no la escucho, estoy sumergida en mis pensamientos. Entonces se para y se baja.
-Ven vamos!
Y la sigo hasta la playa, es inmensa. Empezamos a hablar mientras caminamos desclazas por la orilla, mientras el agua nos acaricia los tobillos. Ella me habla de su vida, cosas como que su padre murió en un accidente hace un año, y que tiene una hermana pequeña que se llama Laia. Lleva viviendo aquí toda la vida, por lo que se sabe todos los nombres de las personas del pueblo. Su madre es la panadera del pueblo y por lo que he entendido, tiene un novio llamado Carlos.
-Oye Ele, tengo hambre, vamos a comer algo?
-Sí, claro, mira te voy a enseñar donde está la heladería, la panadería y la cafetería. -Asiento y vamos caminando tranquilamente, sin nisiquiera pensar en que nos estamos saltando las clases en el instituto, y sin importarnos que nos vean.

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